abr 29

 

 

 

 

La saga SAW se ha desmarcado no sólo de la competencia directa, sino de todo el cine de terror actual; su complejidad, su estilo, la estructuración de sus historias, su estética, sus personajes, su música… hacen que sea un mundo cerrado en sí misma, que escapa a evaluaciones de calidad y comparaciones. Al igual que los macabros juegos de Jigsaw, las películas han sido soldadas, temporizadas y engranadas entre sí con gruesas cadenas, que aportan su mayor virtud, la fidelidad, consigo misma y con el espectador, como un bloque inquebrantable, en el que las secuelas ya no son innecesarias, como tiende a decirse en general, sino todo lo contrario.

 



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