jun 14

Las novedades del nuevo software anunciadas este lunes por el consejero delegado de Apple, Tim Cook, hicieron pasar inadvertida una decisión que podría revolucionar a la industria tecnológica mundial. El ordenador más potente, caro y profesional de Apple, el Mac Pro, dejará de fabricarse en China y se ensamblará, por primera vez, en Estados Unidos. 

A pesar de los altos costes laborales, Cook hizo pública una decisión tomada por el fundador de la empresa, Steve Jobs, y que se ha preparado en secreto durante los últimos años. La fabricación en casa del Mac Pro, un cilindro negro, de diseño revolucionario, y con una capacidad de procesamiento impensable para las marcas competidoras, producirá de forma inmediata 200.000 nuevos empleos en Estados Unidos, lo que causará una importante merma laboral en las empresas chinas subcontratadas.

La fábrica se implantará en Texas y trabajará con componentes producidos en Illinois, Florida, Kentucky y Michigan. “Texas se está convirtiendo en una zona de gran producción tecnológica, con muchas granjas de servidores. Los americanos reivindican la producción en ese entorno como un gran valor añadido”, explica José Esteban Mucientes, especialista en tecnología y consultor de medios sociales.

Transporte por las nubes

Cook dijo sentirse “muy orgulloso” de anunciar la fabricación en Estados Unidos del Mac Pro, una decisión que ya le ha representado una inversión de unos 100 millones de dólares. La medida se toma tras un lustro de rápido crecimiento en los costes de transporte que ya iguala al de mano de obra: un 5% del precio final del producto.

El aumento de los costes laborales en China y el fortalecimiento del yuan hacen cada vez menos atractivo al país como la gran fábrica tecnológica del mundo y, según AlixPartners, los costes laborales de China se equipararán con los de Estados Unidos antes de 2020.

HP ya se había adelantado al trasladar buena parte de su producción de China a Turquía, Rusia y República Checa para abastecer el mercado europeo. Hoy también ensambla en ciudades con altísimos costes laborales: Tokio e Indianápolis.

65 euros más por ordenador

El coste laboral en Estados Unidos encarecerá, de promedio, unos 65 euros cada ordenador, un margen que la empresa puede asumir en su equipo más caro (se espera un precio de 3.500 y 4.000 euros), dirigido a usuarios profesionales. Pero la automatización de los procesos de producción y la utilización de más robots en las fábricas podría compensar este incremento.

Cook ya había aclarado meses atrás que, salvo algunas excepciones, Apple nunca había ensamblado ordenadores en Estados Unidos. “Tampoco lo había hecho el gran fabricante de ordenadores de las últimas décadas: IBM. Al margen de la fabricación de algunos componentes, ensamblaba las máquinas en China”, explica José Blanco, consultor tecnológico y fundador de La Conversa, firma de estrategias digitales.

Durante años la empresa ha recibido críticas por no pagar todos los impuestos que deberían y por no haber apostado por centros de trabajo estadounidenses. Hoy Cook responde que la mudanza a Texas será sólo el primer paso de un proceso de repatriación Made in USA.



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